El tarro de los buenos momentos

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Un buen día caminaba por la calle de una ciudad a la que llegué por casualidad y a la que sabía que seguramente no volvería (aunque nunca digas nunca). Era de esos lugares que se encuentran a mitad de camino entre el origen y el destino del viaje y que paras en él por alguna clase de imprevisto. Así que ahí estaba yo, caminando un rato por una ciudad entrecaminos mientras hacía tiempo en mi imprevisto.

Como no sabía bien bien dónde estaba ni qué había por allí, empecé a dar vueltas por las calles de alrededor de donde habíamos aparcado el coche. Fue entonces cuando, a lo lejos, vi una mujer que venía hacia mí junto a su preciosa labradora marrón arena. No iban muy rápido ya que la perrita movía lentamente sus patas y llevaba una enorme campana en la cabeza, seguramente a causa de la recuperación de alguna herida. No sé si sería porque no había nadie más en la calle, porque los perros son uno de mis grandes amores o porque caminábamos las unas hacia las otras, pero no pude evitar fijarme en ellas. Creo que lo notaron porque también repararon de una manera especial en mí y nos fuimos mirando las tres con aquella extraña sensación de quien no sabe muy bien qué hacer mientras seguíamos dando pasos. Finalmente, nos cruzamos y… cada una siguió por su lado.

Pero pocos metros después sentí un impulso, algo dentro de mí me pedía que me diera la vuelta y me reuniera con mis desconocidas compañeras de acera. Mi gran sorpresa fue que, al girarme, ellas también lo habían hecho y me estaban esperando. Me acerqué rápidamente y empecé a recibir unos amorosos besos de la preciosa labradora que, de vez en cuando, paraba para pedirme que le hiciera mimitos. La mujer estaba completamente alucinada porque la perrita no era para nada cariñosa con los desconocidos y aún lo era menos desde que la operaron. Estaba desanimada y no se encontraba bien, así que no tenía muchas ganas de socializar. En casa estaban preocupados de que se fuera apagando poco a poco ya que tenía sus buenos años y la operación había sido bastante complicada. Habían intentado de todo para que se recuperase aunque con pocos resultados… Pero se ve que, tras cruzarme con ellas, se paró en seco y se giró a esperarme. Supongo que de alguna mágica manera supo que me daría la vuelta y que me acercaría para llenarnos de píldoras repletas de cariño mutuamente. Su cola estaba alegre y sus ojos más aún. Verla tan contenta me hizo muy feliz y la mujer no dejaba de agradecerme que le hubiera devuelto su chispa. Y así viví un auténtico amor a perruna vista y fue tan bonito que cada vez que lo recuerdo no puedo evitar sonreír.

Cuando después del viaje llegué a casa, seguía pensando en el especial encuentro. ¿Por qué me había girado? ¿Por qué, de todas las ciudades con las que nos cruzamos, paramos justamente en esa el día y la hora exacta en la que me esperaban? No lo sé, pero tenía clarísimo que debíamos encontrarnos.

Esa era la clase de momentos mágicos que deberíamos guardar siempre, siempre, siempre en nuestro corazón y no olvidarlos nunca. Sería genial poder meterlos en una carpeta imborrable y acceder a ellos y recordarlos en las situaciones más difíciles, cuando estamos tan desanimados que la vida nos parece un poco gris. Estaba segurísima de que no lo olvidaría pero, ¿cuántos momentos extraordinarios había vivido a lo largo de todos estos años que ahora se me pasaban por alto? Fue entonces cuando encontré la utilidad perfecta para el tarro vacío que guardábamos en la tercera estantería ‘por si acaso’. Lo convertiríamos en un tarro de los buenos momentos y guardaríamos en él aquellos recuerdos bonitos que al redescubrirlos nos dibujasen una enorme sonrisa feliz.

En el tarro de los buenos momentos guardamos bonitos recuerdos que nos hacen sonreír Click Para Twittear

Ya hace dos años desde que guardamos el primer buen momento y ahora el tarro está repleto de papeles de colores doblados en cuatro que recuerdan con palabras lo que el corazón vivió con sentimientos. Y ahora, cada vez que tenemos un día gris, podemos sacar un papelito al azar que nos haga sonreír al revivir amaneceres increíbles, amigos inolvidables, viajes únicos, besos de película, abrazos escritos y todos aquellos grandes buenos momentos que pueden guardarse en un pequeño tarro de vidrio.

Si tenemos un pelín de bajón, posiblemente al leer uno o dos recuerdos nuestro corazón ya se recupere alegre. Pero si lo que sentimos es de fuerza mayor, podemos leerlos todos y recordar que, aunque la vida tiene sus más y sus menos, sigue siendo maravillosa. Puede que pienses que no estás viviendo la mejor situación como para guardar buenos momentos pero, ¿sabes qué? Incluso en los peores instantes de nuestra vida, incluso cuando todo parece perdido, incluso cuando sentimos que debemos rendirnos, aparece la magia y nos anima a seguir adelante a por esa vida bonita que hemos venido a vivir. Y si aún así no percibes esos buenos momentos, ¡créalos! ¡Pon todo de tu parte para llenar el planeta entero de papelitos de colores! Siempre podrás sonreír a alguien y cambiarle su día entero, regalar amor a todos los que te rodean o darte la vuelta y llenar de mimos a una preciosa peludína que te espera al final de la calle. Guarda lo bueno en un tarro de vidrio para recordarlo siempre. Aprende de lo malo y una vez lo hagas, deja que se aleje y permítete ser todo lo feliz que te mereces.

¿Qué buen momento guardarías hoy?

Te escribo un abrazo,

Maria

Permítete ser todo lo feliz que te mereces ;) Click Para Twittear

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6 comentarios sobre “El tarro de los buenos momentos

  1. ¡Hola, Maria!
    Me ha gustado mucho el artículo de hoy, creo que el tarro de los buenos momentos es una idea fantástica. También me ha gustado mucho la bonita historia que nos has explicado, ¡muy chula!
    Sin ninguna duda, el buen momento que me guardo de hoy es el ratito que he tardado en leer este fantástico artículo.
    Muchas gracias por compartir una vez más tu sabiduría con todos nosotros.
    Un gran abrazo,
    Marc :)

    • ¡Hola, Marc!

      Aiiii, ¡qué ilu que el tiempo que has pasado junto a este abrazo escrito sea el buen momento que quieras guardar hoy! Espero que sigas coleccionando preciosos recuerdos que te hagan sonreír siempre que pienses en ellos 😀 ¡Y qué alegría que te haya gustado tanto la historia!

      ¡Muuuchas gracias por tus bonitas palabras y por tooodo tu apoyo! Haces que Escribiendo un abrazo sea un sueño aún más especial 😉

      ¡Te escribo un abrazo grandote, grandote!

      Maria 😀

  2. HOLA HERMOSA MARIA, ME ENCANTO LA EXPERIENCIA PORQUE LA ESTOY VIVIENDO ESTA SEMANA EN CASA EL DESPERTARME Y TENER A MIS PERROS A UN LADO DE LA CAMA Y A LA GATA DEL OTRO PIDIENDOME ABRAZOS. ENTREDORMIDA PENSE QUE HACEN ACA?? PARA QUE ESTÁN?? Y OBVIAMENTE PARA EMPEZAR EL DÍA DANDO ABRAZOS Y AL LEVANTARME TAMBIÉN ME DI UN FUERTE ABRAZO. YA PASARON TRES DÍAS Y SIGO FIRME CON LOS PRIMEROS ABRAZOS A MIS MASCOTAS PERO OLVIDE EL MIO…A PARTIR DE ESTE MOMENTO YA NO VOY A OLVIDARLO. GRACIAS

    • ¡Hola, Sandra!

      ¡Qué alegría tenerte por aquí! ¡Muchísimas gracias por tu comentario! Me encanta saber que estás tan bien acompañada y que compartes abrazos con peludínes tan hermosos 😀 En casa tenemos tres bolitas de amor y son el regalo más bonito que la vida nos podía hacer. Siempre están felices, comparten todo su cariño con nosotros y nos recuerdan lo bonito de vivir 😉

      ¡Un abrazo enorme para cada uno de tus perrines y de tu gata y especialmente uno enorme para ti!

      ¡Que continúes teniendo un bonito despertar todos los días!

  3. Hola guapetona.
    Yo también tengo un tarro así.
    Lo empece a hacer el 1 de enero y sacar todos los papelitos el 31 de diciembre. yo lo llamo el tarro de los momentos de felicidad. y escribo en un papel la fecha y lo q me ha hecho feliz, como ver a una amiga q hacia mucho q no veÍa, una palabra de cariño, una noticia buena… La verdad q hace mucho q no echo ningun papel.( otra mala epoca) pero con ganas de volver a escribir momentos felices.
    un gran abrazo.

    • ¡Hola, Sther! 😀

      ¡Qué alegría recibir tu comentario! Hace un tiempito que no te leía y saber de ti me hace mucha ilusión 😉 ¿Cómo va todo?

      Me encanta tu tarro de los momentos de felicidad y que guardes en él todos los recuerdos bonitos del año :) Espero que muy pronto vuelvas a escribir grandes momentos y que el 31 de diciembre destapes un tarro que te haga sonreír un montón.

      ¡Gracias por todo tu cariño, Sther!

      ¡Te escribo un abrazo enooorme y lleno de alegría!

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