Llorarlo todo

Llorar

Lo reconozco, soy una persona llorona. No una persona triste, debilucha, dramática o victimista. No. Soy llorona, con todos sus pros y sus contras. Y es que tengo una facilidad innata para que, en determinadas situaciones con un nivel de emotividad ligeramente algo más elevado del habitual, se me erice la piel, mi nariz se ponga roja, se me atragante un enorme nudo en la garganta y mis ojos vidriosos … Seguir leyendo…

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