Inversores vitales

Inversores vitales escribiendo un abrazo

No puedo evitar pensar que la vida pasa demasiado deprisa. En un abrir y cerrar de ojos dejamos de ser niños, en un suspiro atravesamos la adolescencia y, un buen día, un latido certero nos confirma que ya somos adultos. Cuando nos damos cuenta de esa velocidad, surge el deseo irreprimible de querer pararlo todo, de que cada segundo cuente un poco más, de que el día tenga como mínimo … Seguir leyendo…

Algún día no

algun dia no escribiendo un abrazo

He decidido poner todo mi empeño en retirar definitivamente de mi vocabulario la expresión “algún día”. Está bien… quizás volverme tan radical con ese par de palabras haga de mi nuevo reto una hazaña prácticamente imposible, así que puede que de vez en cuando se me escape. Pero lo que sí o sí se acabó es utilizarla como excusa y consuelo para no realizar aquello que quiero, siento y no … Seguir leyendo…

Lo que de verdad importa

lo-que-de-verdad-importa

A veces siento que mi vida está desordenada. No es que esté rodeada de caos o que no me alcance el tiempo, incluso tampoco se trata de que no pueda organizarme para hacer todo lo que quiero. No es ese tipo de desorden que, en el fondo, tampoco me desbarajusta tanto (más que en algún que otro momento de colapso). Me refiero a algo más interno, más vital. Quizás exteriormente … Seguir leyendo…

El tarro de los buenos momentos

el tarro de los buenos momentos

Un buen día caminaba por la calle de una ciudad a la que llegué por casualidad y a la que sabía que seguramente no volvería (aunque nunca digas nunca). Era de esos lugares que se encuentran a mitad de camino entre el origen y el destino del viaje y que paras en él por alguna clase de imprevisto. Así que ahí estaba yo, caminando un rato por una ciudad entrecaminos … Seguir leyendo…

El ojo bueno

el ojo bueno

Pues resulta que tengo el ojo bueno. No un bueno ojo, ese que te permite percibir las cosas tal y como son, sin trampa ni cartón. No. A mí me tocó el ojo bueno, el que ve la bondad de las personas por encima de todo. Y aunque es un buen ojo, porque me permite descubrir grandes corazones bajo primeras impresiones equivocadas y fachadas despistadas, de esas que intentan desviar … Seguir leyendo…

Personas chocolate

personas chocolate

Estaba sentada en el último vagón del tren en mitad de un día gris cuando aquella mujer entró por la puerta y, de todos los asientos vacíos que tenía a su alrededor, decidió elegir el que estaba a mi lado. Había algo en ella que llamaba la atención de todas las personas que estábamos allí. No era su manera alegre de andar ni su particular estilo al vestir. Había algo … Seguir leyendo…

¿Caminas feliz?

caminas feliz

Desde hace algunos días voy observando detenidamente el andar de la gente. Mientras paseo, más allá de disfrutar del paisaje, me fijo en cómo las personas se mueven de aquí para allá, poniendo mi atención en el ritmo de sus pasos, en si tienen prisa, en su expresión… Decido conocer un poquito más a mis compañeros de camino con los que quizás no comparto más que un pequeño instante en … Seguir leyendo…

Empezar de cero

Empezar de cero

Son muchas las situaciones en las que, por más que hayamos puesto todo de nuestra parte e intentemos arreglar una y otra vez aquello que no funciona, es tan complicado y doloroso todo que parece que ya no hay nada más que hacer. Quizás la opción más inteligente sería dejarlo y darnos por vencidos. Quizás lo más razonable sería pasar página e intentar olvidar lo vivido. Pero, en nuestro interior, … Seguir leyendo…

Llorarlo todo

Llorar

Lo reconozco, soy una persona llorona. No una persona triste, debilucha, dramática o victimista. No. Soy llorona, con todos sus pros y sus contras. Y es que tengo una facilidad innata para que, en determinadas situaciones con un nivel de emotividad ligeramente algo más elevado del habitual, se me erice la piel, mi nariz se ponga roja, se me atragante un enorme nudo en la garganta y mis ojos vidriosos … Seguir leyendo…

Por todo ese amor, te quiero

por todo ese amor te quiero

Por ese amor inesperado, que descubrimos cuándo no sabíamos ni que lo estábamos buscando y que apareció dónde menos pensábamos encontrarlo. Por ese amor bonito, lleno de abrazos y besos, lleno de todo lo bueno. Por esa verdadera historia de amor entre dos corazones que se volvieron uno. Por ir cogidos de la mano, por sentirnos. Porque cuando el amor es así de bonito, las sonrisas vuelan como mariposas y … Seguir leyendo…

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