¡Sonríe! (Yo invito)

Sonrie yo invito
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Cuando voy por la calle, me gusta observar a las personas y, en esos escasos segundos en los que nos cruzamos, descubrir un poco más sobre sus vidas. Me fijo en grandes rasgos como su manera de caminar, si se han abrigado mucho o su tono de voz y, aunque a veces sean casi imperceptibles, también reparo en los pequeños detalles, como el color de su mirada, el estado de ánimo que intentan disimular o si tienen un corazón alegre.

De esta manera, haciendo mis observaciones, descubro que el señor de la tienda de la esquina quiere terminar la jornada pronto para pasar más rato con su nieta, que la chica del perro blanco tiene un admirador secreto en el chico de los dos perros marrones (que curiosamente siempre saca a pasearlos a la misma hora que sale ella) y que la abuelita sentada en la última mesa de la terraza de la cafetería, en realidad, quiere ocupar la silla vacía de la mesa de las tres amigas.

Aunque me entretengo entre historia e historia, me sorprendo tristemente al ver muy pocas sonrisas. La seriedad y las caras largas parecen estar de moda. No importa si mis observados van solos o acompañados, si hace sol o caen cuatro gotas, si van al trabajo o están en su tiempo de ocio… Son pocas las personas que caminan vistiendo la mejor de sus sonrisas. Parece que existe un desencanto generalizado que cada día se extiende más y más.

Pero, a veces, entre tanto día gris, aparece alguna sincera y gran sonrisa que es capaz de alegrar hasta la expresión más desanimada. Este tipo de sonrisa bonita tiene el mismo efecto que la ternura de un niño o el calorcito de los mimos de un gatito bebé. Es una sonrisa que ilumina, que sienta bien, que alegra las penas y que, sobretodo, genera más sonrisas. Es, en definitiva, una sonrisa que invita.

Así que, viendo su importancia, me propuse vigilar más mis caras largas y substituirlas por sonrisas que se convirtiesen en grandes invitaciones para disfrutar más de la vida, para compartir pequeños y especiales momentos, para desearnos un bonito día y para regalarnos todo lo bueno, aunque sólo nos estemos cruzando en la vida del otro unos segundos. Ese pequeño instante en el que se crea la suficiente conexión como para sonreír juntos es totalmente mágico. Y, lo mejor de todo, es que esa sonrisa se contagia más y más y más.

¿Vas caminando por la vida regalando sonrisas? Si es así, ¡gracias por crear un mundo más bonito! Y, si aún no lo has probado, te encantará el sentimiento que se despierta en ti al hacerlo. La próxima vez que te cruces con algún corazón distraído, ¡sonríele! Si mientras lees este abrazo escrito tienes alguna persona a tu alrededor, ¡mírala y sonríele! Y, si la persona con la que querrías compartir este momento está lejos, ¡envíale tu sonrisa por escrito con las más dulces palabras! Seguro que todas las sonrisas que regales volverán a ti.

Tenemos la gran suerte de poder dar y recibir amor sin límites y sin importar el tiempo o la distancia que puedan separarnos, así que aprovechemos al máximo cada una de las oportunidades que nos permitan hacerlo.

¡A esta sonrisa invito yo!

Te escribo un abrazo,

Maria

Ese instante mágico en el que se crea la suficiente conexión como para sonreír juntos Click Para Twittear

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10 comentarios sobre “¡Sonríe! (Yo invito)

    • ¡Hola, Alberto! 😀 ¡Gracias a ti! Seguro que alegrarás el día a muchas personas y ellas te devolverán un montón de sonrisas 😉 ¡Te escribo un abrazo enorme que enviaré directamente hasta Monterrey! :)

  1. ¡¡¡Un artículo muy bonito!!! Tienes toda la razón, muchas veces cuesta mucho que la gente sonría y, cuando lo hace, todos a su alrededor parecen ponerse contentos de repente. ¡Gracias por transmitir tan buen rollo! 😀

    Un beso y una sonrisa,

    Marc

    • ¡Muchas gracias! 😀 ¡Qué ilu que te haya gustado el artículo! A sonreír mucho, muuucho 😉

      ¡Gracias por tus comentarios y tu apoyo!

      Un abrazo grandote,

      Maria

  2. Si todos regaláramos sonrisas que mundo mas hermoso!!!
    Vamos allá, que no pase un día sin sonrisas!!!!!
    Me apunto!!!!!!

    Gracias Maria por recordarme-lo, os envio muchaaaas sonrisas electronicas

    Maria

    • ¡Muchas gracias por todas esas sonrisas electrónicas! 😀 Vamos a por esos días sin sonrisas y a llenar el mundo de mucha felicidad compartida 😉 ¡Un abrazo enorme, Maria!

  3. Impresionante María!! Gracias por recordarme la importancia de las sonrisas y los abrazos. Me gusta darlos y recibirlos y adoro a esas personas que regalan amplias sonrisas pero en el trajín diario se me olvida. Te adoro !!

    • ¡Hola, Sandra!

      Qué ilusión saber que con este abrazo escrito he podido recordarte la importancia de las sonrisas y los abrazos 😀 Cuando creé ‘Escribiendo un abrazo’ tenía claro que uno de los grandes objetivos del proyecto era hacer que las personas vivieran más esa magia de la vida en los preciosos detalles del día a día. Leer tu comentario me ha hecho sonreír y me ha llenado de alegría por ver que uno de los objetivos se va cumpliendo poco a poco 😉

      ¡Muchas gracias por tu comentario!

      ¡Un abrazo enorme!

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