Regalos del cielo

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Si esta noche miras el cielo, y lo haces con la paciencia necesaria y la ilusión de un niño, posiblemente descubras un montón de estrellas fugaces. A veces el cielo estará tan calmado que podrá parecer que se ha detenido el tiempo y tú con él. Pero si sigues firme en tu estelar hazaña, terminarán por aparecer pequeños rayos de luz que viajarán rápidamente sobre un bonito lienzo color azul. Ese pequeño instante será realmente mágico y podrás pedir un deseo que llenará de emoción tu corazón.

Desde pequeña, siempre he buscado en el cielo este precioso momento. Podía pasarme un buen tiempo con la mirada perdida en el firmamento, observando, imaginando. Siempre tenía un par de deseos guardados esperando el destello celestial. La experiencia me había demostrado que si no estaba preparada, entre la emoción de encontrar una estrella fugaz y su rapidez, se me podría escapar la posibilidad de pedir mis deseos. Como no sabía cuándo podría volver a estirarme en el suelo y buscar de nuevo en el cielo, con el tiempo decidí preparar mis deseos sin pedirlos (para que no perdieran su magia) pero teniéndolos listos (para que no perdiera la oportunidad de hacerlos realidad).

Así que ahí estaba yo, estirada en la playa, en el campo o en el duro suelo de la terraza mirando el cielo. Y, aunque era pequeñita, más allá de impacientarme por no poder ver aún estrellas fugaces, me maravillaba con la belleza del cielo y de todas las estrellas y estrellitas que contaban historias a millones de años luz. Me gustaba pensar que, en ese preciso momento, en algún lejano lugar, otro niño estaría mirando el cielo y, de todos los puntitos que se encontraban en él, decidiría fijarse en la Tierra y se preguntaría si alguien más estaría también devolviéndole esa mirada desde allí.

– Sí, estoy aquí –susurraba a mi nuevo y desconocido compañero observador de estrellas.

Cuanto más tiempo miraba el cielo, más ensimismada me quedaba. No sé si sería por su quietud, que nos ayuda a escucharnos más. No sé si sería por la oscuridad, que nos permite ver mejor aquello que realmente tiene luz. No sé si sería por estar sola ante un enorme universo que nos da la oportunidad de conectar con todo lo que vive en él. No sé porqué sería pero la noche tenía ese nosequé especial que me encantaba porque podía descubrir verdadera magia con sólo mirar. Y, hechizada como estaba, lo único que conseguía despertarme era una veloz luz cruzando el cielo.

– ¡Mira, mira! ¡Allí! –gritaba mientras señalaba con el dedo lo más alto que podía.

Con los años descubrí que las estrellas fugaces no eran estrellas que se movían a gran velocidad sino que se trata de pequeñas partículas de polvo que dejan a su paso los cometas. Flotan durante mucho, muuucho tiempo por el universo y terminan por desintegrarse cuando entran en contacto con la atmósfera terrestre, creando un precioso destello de luz. Pero lejos de pensar que la explicación científica podía quitarle encanto a las estrellas fugaces que tantas noches me había pasado buscando, me parecieron más mágicas aún. Y es que este polvo estelar podía estar allí desde hacía centenares de años, siguiendo la órbita de su cometa pero a su vez acercándose poco a poco a la Tierra para, algún día, convertirse en preciosas estrellas fugaces. Coincidir en ese preciso momento, mirando justo donde se está produciendo la magia, es una maravillosa coincidencia reservada sólo a aquellos que deciden observar el cielo. Y es que cuando nos damos la oportunidad de mirar, descubrimos la esencia de lo que tenemos delante, incluso si se trata de un cometa resumido en pequeñas motas de polvo estelar del que descubrimos toda su historia a través de un hermoso destello.

Así que mira, descubre, observa de nuevo el infinito como cuando eras pequeño, y la próxima vez que veas una estrella fugaz, pide un deseo y recuerda que, además, estarás ante un bonito regalo que se preparó para ti hace más de un centenar de años.

Te escribo un abrazo,

Maria

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2 comentarios sobre “Regalos del cielo

  1. ¡Hola, Maria!
    Me ha encantado la idea de que cuando vemos una estrella fugaz, realmente estamos coincidiendo en ese pequeño instante en el que, después de quizás cientos de años, esas partículas de polvo finalmente se desintegran. Nunca lo había pensado de este modo.
    Muchas gracias una vez más por compartir tu magia con nosotros y espero que puedas ver todas las estrellas fugaces para que todos tus deseos se hagan realidad.
    Un gran abrazo,
    Marc :)

    • ¡Muchas gracias, Marc! 😀 Jooops, ¡qué bonito! Yo también espero y deseo con todo mi corazón que puedas ver todas las estrellas fugaces para que puedas pedir un montón de deseos y que todos se hagan realidad 😉

      Me alegro mucho de que te haya gustado este artículo, ¡te envío un abrazo graaaande grande!

      Maria

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