El pino de la esperanza

pino de la esperanza
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El 11 de marzo de 2011, un fuerte temblor sacudió Japón provocando un enorme tsunami que alcanzó su costa este. El agua arrasó con todo lo que encontró a su paso. Después del terrible desastre parecía que no quedaban nada más que escombros, miedo y dolor. Pero surgió la esperanza, una lección de vida y fuerza en forma de pino que seguía en pie, a pesar de todo.

En la costa de Rikuzentakata vivía el bosque Takata-Matsubar formado por más de 70.000 pinos rojos y negros que un importante comerciante había plantado en el siglo XVII. Se extendía a través de 2 kilómetros de costa y se había convertido en una barrera natural que resguardaba a sus habitantes del insistente viento de la zona. Su fuerza centenaria, aún así, no pudo soportar la inmensa ola y el bonito bosque desapareció bajo el agua junto con todo lo demás. Pero uno de sus pinos resistió. Solo, en mitad de la destrucción y la desolación, lo había perdido todo, como aquellos con los que compartía su vida en Rikuzentakata, pero seguía en pie. Así se convirtió en un símbolo para los lugareños que habían sobrevivido y para el mundo entero, bautizándolo con el nombre Kiseki no ippon matsu (Solitario pino milagroso).

Hace muchos años atrás, este pino germinó de una hermosa semilla plantada, posiblemente sin imaginarse el destino que le deparaba. A lo largo de su vida, crecería alto y resistente, se alimentaría del sol y de los nutrientes de la tierra y guardaría su fuerza para sobrevivir al mayor de los desastres que castigaría su región. Quizás pasó desapercibido entre los 70.000 pinos de su bosque… Quizás alguien se dio cuenta de lo especial que llegaría a ser… El solitario pino se encargó de cuidar de los corazones de aquellos que lo perdieron todo llenándolos de esperanza cuando más lo necesitaban.

Poco a poco se empezó a reconstruir el lugar. El dolor y la desesperación dejaron paso a la solidaridad y al amor. Después de la tormenta llegó la calma y los supervivientes se sentían cada vez con más fuerza para continuar con sus vidas. Fue entonces, 18 meses después del tsunami, cuando las hojas del pino se volvieron marrones y sus brotes se marchitaron. La sal que había penetrado en la tierra afectó sus raíces y a pesar de todos los esfuerzos que se realizaron para salvarlo, finalmente, murió. Fue un durísimo golpe para todos perderlo pero, antes de irse, el pino había conseguido plantar la semilla de la esperanza y la superación en una tierra desolada.

Creo que él sabía lo importante que era para sus queridos vecinos tener un punto de referencia que, tras el duro tsunami, les permitiera mirar al cielo y seguir con fuerza hacia adelante. Resistió a una ola de más de 18 metros y se alzó entremedio de los escombros cuando ya no quedaba nada, recordándole al mundo entero el bonito mensaje “donde hay vida, hay esperanza”. Por eso aguantó todo lo que pudo, a pesar del intenso golpe, del dolor y de la tierra llena de sal. Y, cuando los corazones comenzaron a recomponerse, el pino pudo irse en paz.

Hoy en día, en el mismo lugar en el que vivió Kiseki no ippon matsu se puede encontrar su réplica para el recuerdo de este precioso árbol de la esperanza y en memoria de las miles de vidas que se perdieron en el tsunami. Se guardaron algunas de sus semillas y ya están germinando para que, cuando la tierra de Takata-Matsubar esté preparada, pueda volver a recuperar su bonito bosque. Porque donde hay vida, hay esperanza.

En muchas ocasiones no comprendemos los porqués de la vida. Parece que nada tiene sentido y que somos arrastrados por una serie de circunstancias que no podemos controlar de ninguna manera. Pero, aún así, siempre encontramos la manera de dar un paso más y continuar con nuestro camino. A veces necesitaremos la ayuda de un pino centenario que nos recuerde lo fuertes que podemos llegar a ser. A veces necesitaremos que las semillas de esperanza que han plantado en nuestro corazón germinen y nos ayuden a caminar más y más.

Espero que la bonita historia de Kiseki no ippon matsu ocupe un rinconcito especial de ti y te permita levantarte todas las veces que caigas para permanecer fuerte y seguir siempre adelante.

Te escribo un abrazo,

Maria

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4 comentarios sobre “El pino de la esperanza

  1. ¡Hola, Maria!

    Un historia increíble la de Kiseki no ippon matsu, la verdad. No la conocía pero después de leer tu artículo, me ha impacto que ese pino se convirtiera en un símbolo tan especial para la gente del lugar. Me ha gustado mucho la manera en que has explicado su historia. Algún día ese lugar volverá a estar lleno de árboles como los que hubo hace un tiempo.
    Muchas gracias por compartir de manera brillante, como siempre, una historia tan esperanzadora y animarnos a seguir adelante pese a las adversidades.

    Te escribo un gran abrazo,
    Marc :)

    • Hola, Marc 😀

      Síííí, ¡es una historia increíble! Cuando la descubrí, me quedé muy impactada y me emocionó muchísimo saber que un pino devolvió la esperanza a todo un pueblo. A pesar de perderlo todo, del terrible desastre que habían vivido, seguían en pie. Y mientras estuvieran vivos, siempre quedaría esperanza.

      Muchísimas gracias por comentar siempre y por tus bonitas palabras. ¡Me encanta entrar al blog y leerte!

      ¡Te escribo un graaan abrazo!

  2. Preciosa historia de este Pino ejemplar y estupendas comparativas con la vida!!!! Gracias por compartir estos artículos llenos de esperanza y sabiduría!!!!

    • Me alegro mucho de que te haya gustado la historia del solitario pino milagroso :) Es un gran ejemplo para la vida y como símbolo de la esperanza. ¡Gracias por estar siempre! ¡Un abrazo grande!

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