La mejor manera de encontrar una aguja en un pajar

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Desde muy pequeña, la expresión ‘buscar una aguja en un pajar’ siempre me había parecido tremendamente agotadora. ¿Una sola aguja en todo un pajar? ¡Menuda locura encontrarla! No podía evitarlo pero cada vez que la escuchaba, me imaginaba buscando la aguja un día tras otro sin descanso mientras se escabullía por los pequeños espacios que quedaban entre cada uno de los montoncitos de paja.

Debo reconocer, además, que soy una persona que reúne dos características que juntas pueden convertir la búsqueda en una auténtica hazaña colosal. Cuando me comprometo a hacer algo, lo hago. Aunque tarde más o tarde menos, si me he comprometido, pondré todo lo que esté en mi mano para llevarlo a cabo. Y si a mi férreo compromiso le sumamos mi cabezonería, no habrá nadie que me saque del pajar hasta que encuentre la aguja, pase el tiempo que pase. Tienen que reunirse un sinfín de contratiempos para que decida tirar la toalla. Así que ya puedes imaginarte mi cara cada vez que me veía atrapada entre todos esos montones de paja imaginarios.

Un buen día, paseaba por la calle con unas amigas cuando escuché la agotadora expresión. De nuevo atrapada mentalmente en el pajar, decidí confesarles mi temor, a lo que una de ellas contestó:

¡Yo quemaría todo el pajar!

¿Qué? ¿Eso era posible? ¿No era trampa? ¿Se podía utilizar una técnica tan poco… laboriosa? Pues sí, ¡claro que se podía! Nadie había marcado las normas del retorcido juego de la aguja en el pajar y realmente cada uno podía encontrar la solución a su manera. Había sido yo quien, en un intento de no sé qué, me había autoimpuesto la idea de que, cuando buscaba mentalmente esa aguja, debía ir separando una a una las ramitas de paja en un trabajo cuanto más esclavizado mejor que mejor. En fin…

El fuego no sólo había quemado todo el pajar sino que me hizo pensar en la de veces que me había limitado por seguir demasiado las normas en vez de soltar mi creatividad para encontrar nuevas y mejores soluciones. Supongo que me había acostumbrado tanto a que usásemos esa expresión para referirnos a una actividad agotadora, que ya había dado por absoluta verdad que debía ser así.

Aunque es un ejemplo muy pequeñín, la manera de enfrentarnos a la búsqueda de la dichosa aguja dice mucho más de nosotros de lo que podamos imaginar. Quizás algunas personas dividan el pajar en partes para poder analizarlo detenidamente, quizás otras busquen a lo loco y sin ningún tipo de estrategia. Utilizar un imán puede ser la mejor propuesta para algunas personas (que incluso pueden llevarla al siguiente nivel con un detector de metales). Habrá quien pedirá ayuda. Habrá quien ni si quiera lo intentará. Otras personas estarán tan preocupadas por encontrar la mejor manera de buscar la aguja que nunca pasarán de las ideas o, por el contrario, ostras no se plantearán cuál es la mejor opción para ellas y seguirán el camino que les han dicho que deben seguir. Incluso alguien puede centrarse en buscar quién tiró la aguja en el pajar y, después de preguntarle por qué lo hizo, le hará reflexionar de tal manera que será el autor de dicha travesura quien se ponga manos a la obra para encontrarla.

Como ves, ¡existen muchísimas opciones! Pero casi tantas veces como propuestas pueden existir, nos limitamos y dejamos que las ideas preconcebidas nos guíen por un camino que alguien algún día en algún lugar decidió, por el motivo que fuese, que debía ser así. ¿Cuántas veces dejamos de plantearnos y replantearnos cuestiones que nos parecen que sólo pueden ser de una única manera? Seguramente, el buscador original descubrió su mejor estrategia para encontrar la aguja pero eso no implica que sea la más adecuada para todas y cada una de las personas que, por algún motivo, decidan unirse a la búsqueda.

Con el tiempo, todo cambia, evoluciona, y las ideas también deberían cambiar y evolucionar para adaptarse al momento que vivimos. Si mantenemos antiguas ideas porque siempre han estado ahí, en vez de revisarlas de vez en cuando, nos estaremos condicionando de tal manera que seguramente dejaremos pasar nuevas y mejores oportunidades. Tenemos la capacidad suficiente para encontrar originales soluciones, así que deberíamos confiar más en nosotros mismos y no autolimitarnos.

¿Cómo buscarías una aguja en un pajar?

Te escribo un abrazo,

Maria

Si confiamos en nosotros y no nos autolimitamos, encontraremos las mejores soluciones Click Para Twittear

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10 comentarios sobre “La mejor manera de encontrar una aguja en un pajar

  1. ¡Hola María!

    Qué bien traído esto de la aguja, jejeje. La verdad que en mi caso me encanta buscar cosas que se pierden o cuando cae algo minúsculo al suelo o a algún lugar que pareciera “imposible” de encontrar, ya ves una que es rarita, jejeje. Lo de la aguja en el pajar aunque también escuché muchas veces esa frase nunca me imaginé buscándola, jajaja.

    Estoy completamente de acuerdo en tu reflexión y encontrar soluciones diferentes está muy ligado a la creatividad como bien dices. La educación nos ha llevado a pensar de una determinada manera limitada y nos ha cortado las alas, algo que no es fácil de recuperar pero si uno se lo propone somos capaces de llegar hasta donde nos lo propongamos..

    Creo que es fundamental fomentar y recuperar esa creatividad tan esencial para la vida y que nos ayudaría a ver la vida desde otras perspectiva por otra parte algo tan necesario hoy en día.

    ¡Muchas gracias por compartir estas reflexiones!

    Te escribo otro abrazo grande de vuelta 😉

    Abrazoooooo!!

    • ¡Hola, Begoña!

      Como siempre, ¡una gran reflexión! Muchas gracias por compartirla con todos nosotros 😀

      Es una pena que, al final, de una manera u otra, nos terminen cortando las alas en vez de apoyarnos para poder volar. Si todo el tiempo y esfuerzo que dedicamos a recuperar esas alas lo pudiéramos invertir en seguir creciendo, no habría límites :) Estoy totalmente de acuerdo contigo en que es fundamental fomentar y recuperar esa creatividad tan esencial (sobretodo en personas adultas) y, además, deberíamos proteger e impulsar la creatividad innata de los más pequeños 😉

      Un placer leerte, Begoña 😀 ¡Abrazo graaande!

  2. ¡Hola, Maria!
    Excelente artículo. Me ha gustado mucho la metáfora del pajar para expresar la idea de que muchas veces nos condicionamos nosotros mismos (o dejamos que otros nos condicionen) sin reflexionar sobre cuál es la mejor opción en cada caso.
    Me ha gustado especialmente la frase en la que decías que tú, por el simple hecho de haber usado la expresión de buscar una aguja en un pajar para describir tareas tediosas, creías que tenías que hacer algo agotador, cuando realmente no hacía falta.
    Muchas gracias por estas fantásticas reflexiones.
    Te escribo un gran abrazo,
    Marc 😀

    • ¡Hola, Marc! 😀

      ¡Muuuuchas gracias! Me alegro mucho de que te haya gustado el artículo 😛

      Personalmente estaba totalmente condicionada por una expresión que, en realidad, podía tener múltiples soluciones. La mejor manera de encontrar una aguja en un pajar dependerá de muchísimas cosas, pero en mi cabecita sólo cabía una idea y era tremendamente agotadora, jeje. Por suerte, ver otros puntos de vista nos ayuda a replantearnos nuestra perspectiva y nos anima a buscar otras :) No sé si quemar el pajar sería la mejor opción para mí, que le tengo un respeto enorme al fuego, pero lo de ir a buscar al travieso que tiró la aguja… ¡eso ya me gusta más! 😉

      Creo que lo importante es replantearnos lo que pensamos que es una verdad absoluta para decidir, desde nuestra propia experiencia, qué es lo mejor.

      ¡Gracias por tus reflexiones, Marc!

      Te escribo un graaan abrazo 😀

  3. HOLA.
    Hoy encontré esa pregunta, en una entrevista laboral, lo cuál no me bloqueo y pensé de inmediato en un: lugar, momento, espacio, y factores externos. Y logré desarrollar una idea en cuestión de segundos; dos factores, y 3 condiciones:
    Una pendiente, un imán, y una persona.
    Dividir el pajar en dos, rociar la paja en la pendiente, y usar el imán en movimientos de derecha a izquierda, con ritmo, tomará de 15 a 20 min, un pajar de 50 kg. 50/20= 2.5kg por minuto.
    Sencilla, pero con la argumentación correcta saldría de maravilla.

    • ¡Hola, Omar!

      ¡Muchas gracias por tu propuesta! La verdad es que está muy bien pensada y es original. No está nada mal repasar 2,5 kg de paja por minuto 😉

      ¿Qué tal fue la entrevista? Espero que muy bien y que pronto empieces un nuevo trabajo 😀

      ¡Un abrazo grande!

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