Cuando lo has superado

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Cuando lo has superado haces como un clic. No sé exactamente qué es lo que ha cambiado pero hay algo nuevo que permite que alguna de las emociones, los pensamientos, las razones o las explicaciones que ya te habías dado, de repente, pase de estar fuera de lugar a encajar, como la última pieza de un puzle que siempre había estado allí. No sé porqué pero algo es diferente y te sientes también así.

Cuando lo has superado, tu cuerpo ya no siente ese profundo malestar, ni te hierve la sangre, ni se te remueve el estómago… Es como si tu sistema simpático y tu sistema parasimpático volvieran a unos niveles normales y coherentes de actividad. Ya no te afecta y has podido desprenderte de ese gran peso que los conflictos suelen dejar sobre nuestros hombros. La comprensión de lo vivido ha regularizado tu reacción hacia ello y te permite dejar de controlar hormonas, respiraciones apresuradas y fuertes latidos. Vuelves a un estado natural y sientes de nuevo bienestar.

Cuando lo has superado, el tiempo y tu corazón han conseguido su hazaña con éxito. Ahora es como si todo lo anterior hubiera sido una película, una de esas en la que los personajes y la escenografía son tan reales que es prácticamente imposible no meterse de lleno. La vives con toda su intensidad por tener, sin lugar a dudas, el papel protagonista, aunque nadie ha escrito un guión ni te dirige para que te sitúes y pases a la siguiente escena con éxito. Y no puedes ensayar ni repetir aquellas tomas que salen mal. La trama, tan desconocida como el propio futuro, se va desarrollando a través de tu improvisación y adaptación a los impredecibles acontecimientos que van apareciendo. Y a veces puedes sentirte muy perdido. Y a veces lo negativo se adueña de todo lo demás. Pero al final, y aunque este a veces llegue mucho, muuucho más tarde de lo esperado, aparece sobre la pantalla a oscuras la palabra “fin” y se encienden las luces de la comprensión y del dejar atrás.

Cuando lo has superado, eres una persona nueva. Te vuelves consciente de tu verdadera fortaleza, recuperas la confianza perdida y el amor rodea completamente tu corazón. Desaparecen los rencores, los reproches, los porqués puñeteros y los “ya te lo dije”. Nadie tiene más razón que el otro, sino que se ha llegado a un acuerdo amistoso y silencioso en el que, conociendo la propia verdad, podemos aceptar también la de los demás. No hay conflicto, porque cada uno sigue libre su propio destino. Y es que es en realidad esa libertad conquistada la que nos permite dejar de luchar. Nunca más volveremos a ser enemigos, sino compañeros de vida que han seguido sus caminos.

Cuando lo has superado, puedes pensar en ello e incluso compartirlo con los demás. Los malos recuerdos se han convertido en experiencia y has aprendido que no hay mal que por bien no venga. Ya no cuentas lo vivido para desahogarte sino por si a alguien más le pudiera ayudar. Porque cuando lo has superado, ya no hay dolor, sino sólo un seguir adelante. No volverás nunca al mismo punto en el que estabas antes porque has transmutado. La mágica alquimia de la vida ha dejado atrás aquello que ya no necesitabas para dar espacio a todo lo nuevo y bueno que pueda llegar. Cuando lo has superado, ya no miras atrás. Sólo queda avanzar con libertad.

Te escribo un abrazo,

Maria

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10 comentarios sobre “Cuando lo has superado

  1. ¡Hola, Maria!
    Un artículo estupendo, como siempre. Es cierto que cuando lo has superado disfrutamos de esa libertad. Todos tenemos cosas a superar así, por lo que viene bien de vez en cuando un recordatorio como el que hoy nos traes.
    Muchas gracias por tus abrazos. Te escribo otro muy grande para ti,
    Marc

    • ¡Hola, Marc!

      Qué ilusión que este abrazo escrito se haya convertido en un recordatorio de la libertad que supone superar aquello que nos crea dolor. Me alegro mucho de que te haya gustado y muchíííísimas gracias por estar siempre aquí, compartiendo tu sabiduría y repartiendo bonitos abrazos.

      ¡GRACIAS!

      Ahí va un graaan abrazo 😉

  2. Precioso u sabio post, Mari!!!! Una exquisita enseñanza de la vida que se convierte en eso cuando se supera, cuando se asume, cuando se aprende y como dices tú cuando te libera!!! Gracias Mari por tanta sabiduría compartida!!!! Un abrazo enorme!!!!

    • Ooooh, ¡muchísimas gracias! 😀 ¡Qué bonito!

      Me alegra mucho, muuucho que te haya gustado este abrazo escrito :) Para mí es un gran regalo saber que a través de las palabras se pueden compartir tantas cosas. ¡Gracias por estar siempre aquí!

      Te escribo un abrazo grande 😉

  3. Maria, gracias por recordarme tantos temas superados y que de eso se trata: de seguir adelante. En este momento en donde el miedo vuelve a hacer de las suyas, estoy convencida en reflotar la canfianza , la fortaleza y que el amor rodee completamente mi corazon como nos decis. Gracias !!

    • ¡Hola, Sandra!

      ¡Aiii, qué bonito! 😀 Me alegro mucho de que este abrazo escrito te haya recordado que has superado muchas cosas y que, aunque el miedo a veces aflore de nuevo, tienes toda la fuerza, la confianza y el amor para seguir adelante. Estoy segura de que el miedo no tiene nada que hacer contigo 😉 y espero que disfrutes un montón del nuevo camino que tienes por delante.

      ¡Muchísimas gracias por compartir tu corazón con nosotros!

      Te escribo un gran abrazo,

      Maria

  4. Hola Maria
    Que hermoso es leerte.
    Escribir desde el corazón, desde el sentir más profundo, las palabras cobran resonancia y nos abrazan con el sabor de la comprensión y la libertad de ser.
    Eres muy joven pero tu sabiduría es milenaria.
    Gracias por acompañarnos y recordarnos que en el camino de la vida la senda de llegada es la paz y la libertad.
    Un gran abrazo

    • ¡Hola, Maria!

      Ooooh, ¡qué bonito! ¡Muchas gracias a ti por compartir con todos nosotros estas palabras tan dulces llenas de sentimiento! La resonancia de las palabras que surgen desde el corazón es enorme :)

      Me alegra mucho saber que te ha gustado este abrazo escrito 😀 ¡Gracias por tu comentario y por formar parte de este proyecto!

      ¡Un abrazo grande!

    • ¡Hola, Sefora!

      ¡Qué buena pregunta! Personalmente estoy segurísima de que todo lo que sentimos tiene también un sitio físico en nuestro cuerpo y, aunque no soy una experta, mi propia experiencia me anima a pensar que es así. Sé que la alegría se ubica cerca de los pulmones porque la siento más y más cuando inspiro profundamente ante las grandes noticias. Sé que la emoción se encuentra en mi estómago y le hace cosquillas. Sé que la ternura envuelve mi corazón… Seguiré reflexionando sobre los lugares de nuestro cuerpo donde viven nuestras emociones :)

      ¡Muchas gracias por tu comentario!

      Un abrazo grande 😉

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