Con qué derecho

Con que derecho
Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0

Nunca entenderé porqué sentimos que tenemos ciertos derechos por encima de otras personas. Me explico. Hace unos días leí una terrible historia sobre dos niños que, junto a su madre, estaban huyendo de su país y cruzaban el mar con un gran grupo de personas en una travesía muy peligrosa para poder salvarse. Por desgracia, su madre falleció durante el trayecto y ellos se quedaron solos. Alguien pensó que contar su historia sería la mejor de las ideas, supongo que para atravesar las fronteras de los corazones helados de las personas que podríamos hacer algo para evitar este tipo de situaciones. El caso es que, junto a su historia, también colgaron las fotos de los pequeños totalmente desconsolados. ¿De verdad eso era lo mejor para ellos? ¿Nadie pensó que, en realidad, lo que necesitaban estos niños era consuelo y protección? ¿Con qué derecho alguien decide que exponer su dolor es lo mejor para ellos? No, no es lo mejor para ellos, es lo mejor para otros. No tengo ninguna duda de que este tipo de imágenes ayudan a sensibilizar a ciertas personas pero, ¿hemos involucionado de tal manera que necesitamos ver para creer? ¿No es suficientemente real saber que millones de personas mueren en el mundo por motivos que podríamos evitar?

Me escandalizo, y mucho, cuando se traspasan este tipo de fronteras en las que ni si quiera se respeta el dolor, un dolor tan intenso que podría llegar a destruir hasta el corazón más fuerte. Y, lo siento, pero no me gusta nada cuando las personas empiezan a compartir en masa este tipo de historias y luego, encima, no hacen nada. Bueno, en realidad no lo siento, y no voy a disculparme por ello, porque no me gusta nada de nada este postureo de la moda “soy un consciente (inconsciente)”. Queda “muy bien” ver en el muro de Facebook o en un tweet que eres una persona al día con lo que pasa en el mundo y que te indigna profundamente, pero, ¿qué haces después? ¿Cuántos de nosotros podemos levantar la mano sin titubear para decir que sí que realmente buscamos una solución? Soy una persona solidaria, de verdad, hago un montón de cosas para ayudar a los demás y, aún así, no se me ocurriría nunca levantar esa mano. Siempre siento que podría hacer más y que si entre todos nos lo propusiéramos de verdad, seguro que conseguiríamos mucho, mucho más.

No digo que no se compartan testimonios de situaciones que, muchos de nosotros, no podríamos ni imaginar. Pero deben ser eso, testimonios, personas que, voluntariamente, deciden compartir lo que viven para mostrar su realidad. Estos niños no decidieron en ningún momento compartir su historia, nadie les preguntó qué querían hacer, si necesitaban hablar de lo que les había sucedido para sentirse mejor, si querían convertirse en una imagen más de una situación tan injusta y terrible. Alguien decidió por ellos, por unos niños que ahora mismo están completamente solos en el mundo. La vida ha sido tremendamente dura con ellos y, aún así, nadie respetó su dolor sino que se decidió libremente exponerlo. ¿Por qué? Porque no hay un adulto que diga “¡hasta aquí!”. De verdad, ¿nadie impidió que les sacaran esas fotos? ¿Nadie pidió que no se publicasen? ¿Nadie luchó para que se respetase el momento más duro de la vida de estos niños? De verdad, ¿nadie? Estoy segura de que el sentido común podría haber detenido esta exposición en algún momento pero el principal objetivo no era apaciguar su dolor sino mostrarlo.

¿Una imagen vale más que mil palabras? Puede ser… pero, ¿cuántas imágenes necesitamos para realmente hacer algo? Creo que serían millones y millones de palabras porque nos hemos vuelto estúpidamente inmunes al dolor ajeno, a la desgracia, a la injusticia, a todo aquello que no nos represente un continuo malestar propio. Miramos más nuestro ombligo que el corazón de los demás y hemos llegado a la loca situación de compartir historias desgarradoras entre selfies y fotos de platos de comida como si nada. Cambiamos nuestra foto de perfil y llenamos de lágrimas nuestras redes cuando ocurren algunas situaciones terribles que, en realidad, se producen cada día en todo el mundo pero que, por algún extraño motivo, muchas de ellas quedan lejos, muy lejos, y no pueden llegar a ocupar ese preciado lugar de nuestro espacio social personal.

Con qué derecho vemos todo lo que vemos y no hacemos nada. Con qué derecho dejamos desamparados a los más indefensos. Con qué derecho no luchamos por un mundo mejor para todos donde el amor y el respeto sean el idioma con el que nos comuniquemos.

Podemos cambiar las cosas, podemos hacerlo mejor. Pero tenemos que ponernos de verdad a ello y hacerlo. Juntos. Ahora.

Juntos podemos cambiar las cosas y construir un mundo mejor Click Para Twittear

Descubre más en la categoría Por un mundo mejor.

- - - - -

¿Quieres recibir los abrazos escritos en tu e-mail?

Y también disfrutarás de algunas sorpresitas más ;)

- - - - -

Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0

8 comentarios sobre “Con qué derecho

  1. Se puede decir más alto, pero no más claro, sin duda.. Que pena, como nos vamos forjando en nosotros mismos, el dolor ajeno parece no importar y cada vez cuesta más encontrar personas solidarias, acepto parte de este bofetón..

    • Hola, Sonia. Sí, es una pena que cada vez se endurezcan más nuestros corazones y ya no nos afecte ni el dolor ajeno :( Pero, lo peor de todo, es que podríamos hacer algo para evitar mucho del sufrimiento que hay en el mundo y, aún así, nos quedamos de brazos cruzados.

      Aún así, sé que juntos podemos cambiar muchas cosas y confío plenamente en que lo conseguiremos :) Paso a paso y unidos haremos de este mundo un lugar mejor para todos 😉

      Gracias por tu comentario, Sonia, ¡te escribo un gran abrazo!

    • ¡Hola, Javier!

      Gracias por tu comentario :) Seguro que entre todos podemos cambiar muchas cosas y hacer del mundo un lugar mejor 😉

      ¡Que tengas un gran inicio de semana!

      ¡Un abrazo!

  2. ¡Hola, Maria!
    Estoy muy de acuerdo contigo en que muchas veces la gente comparte determinadas historias y situaciones en las redes sociales creyéndose con el derecho de dar a conocer el dolor de otras personas. Creo que cada uno de nosotros debemos ser capaces de distinguir lo que debemos y lo que no debemos compartir, y la forma de hacerlo. No es lo mismo poner una historia escrita sin nombres reales que una fotografía sin consentimiento de los protagonistas.
    Muchas gracias Maria por este bofetón de realidad, estoy seguro de que nos ayudará a todos a reflexionar.
    Te escribo un gran abrazo,
    Marc :)

    • ¡Hola, Marc!

      Muchas gracias por tu comentario. Estoy totalmente de acuerdo en que cada uno de nosotros deberíamos ser capaces de distinguir lo que podemos o no hacer teniendo en cuenta los derechos de los demás. El dolor ajeno es un tema muy delicado y creo que nos hemos vuelto muy insensibles a él.

      ¡Gracias por estar siempre!

      Te escribo un gran abrazo,

      Maria

  3. Hola Maria.

    Gracias por compartir tu don con nosotros.

    Hablando de dones, me doy cuenta que me cuesta utilizarlos en favor de otras personas. Acaso es por la invasion tecnologica que en todo momento subliminalmente nos ordena: compra, usa, pontelo, consiguelo entre otras ordenes que nuestro subconsciente ha ido asimilando. En particular las redes sociales estan impregnadas de situaciones en torno a violencia, drogas, descontento social, discriminacion, etc. Y curiosamente son las que mas comentarios provocan. Mientras que aquellas que se refieren a mensajes de superacion, relajamiento, autocontrol, sana alimentacion y ejercicios muestran poco interes. Asi pues nos hemos vuelto consumidores adicctivos de malas actitudes que son presentados por medios carentes de valores.

    • ¡Hola, Abraham!

      Creo que las redes sociales al final son un claro ejemplo de las carencias y las virtudes de la sociedad en la que se desarrollan. Sí que parece que las malas actitudes tienen mayor viralidad y que aquello que podría ayudarnos a ser más felices y a contribuir a nuestro bienestar queda en un segundo plano. No sé porqué suceden este tipo de situaciones y un poco la frustración ante ellas fue lo que me llevó a escribir Con qué derecho, pero también creo que al final es decisión de cada uno cómo utilizar el poder que nos dan las nuevas tecnologías y podemos llegar a conseguir grandes cosas si las ponemos a nuestro favor. Son muchas las causas que, gracias a las redes, han recibido el apoyo que necesitaban y se merecen :) Lo que debemos decidir es cómo queremos compartir y cómo queremos contribuir a ello. ¿Sirve simplemente escribir un tweet con una foto de una desgracia para que los contactos vean lo “solidarios” que somos y no hacer nada más? ¿O es preferible informar a nuestros conocidos de cómo pueden ayudar a aquellos que más lo necesitan y ser proactivos en ello?

      Estoy segura de que encontrarás una buena manera de compartir tus dones con los demás 😀 No dejes que el ritmo frenético y algo loco de esta sociedad nuestra te impida ser como eres. Si no sabes por dónde empezar, sigue tu corazón, él sabrá cómo guiarte y te ayudará a dar lo mejor de ti 😉

      ¡Muchas gracias por tu comentario y bienvenido a Escribiendo un abrazo! Espero verte a menudo por aquí :)

      ¡Un abrazo!

Deja un comentario

Uso de cookies

Este blog utiliza cookies para una mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para su uso y aceptando la política de cookies.

ACEPTAR

¿Quieres recibir abrazos escritos directamente en tu e-mail?

x