Causa y efecto

causa y efecto
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A veces me sorprendo intentando entender reacciones, actitudes, palabras y un sinfín más de situaciones extrañas que llaman mi atención por no ser, a mi parecer, demasiado “lógicas”. Si cada persona es un mundo, su manera de actuar puede seguir infinitos senderos que a veces son desconocidos incluso para el propio caminante. Pero, aún así, no puedo evitarlo y busco la causa que causó el efecto en un porqué que normalmente no tiene una respuesta clara más que una posible y muy mía suposición. Y la cosa no acaba ahí, porque esa causa, en realidad, era un efecto de otra causa con su correspondiente efecto. Y así sucesivamente. Y así como las fichas del dominó que, tras ser dispuestas en fila, caen una tras otra generando un movimiento imparable de causa-efecto.

Y es que si leemos la vida como un seguido de reacciones en cadena podríamos llegar a remontarnos hasta el Big Bang y, aún así, deberíamos seguir buscando la causa de ese efecto universal. Pero es una hazaña imposible o, al menos, requeriría tantos recursos de nuestra vida que nos impediría precisamente vivirla. Es por eso que, ante un porqué desconocido, quizás deberíamos aceptar que no podremos descubrir todos y cada uno de los motivos que provocan esa extraña situación. Estaría genial que tuviéramos la gran capacidad de poder zanjar nuestra búsqueda del porqué aceptando que termina en una incógnita sin resolver. Pero… Debo reconocer que, personalmente, no tengo esa gran capacidad y siempre procuro investigar un poquito más, aunque sé que podría llevarme a ningún lugar.

Consciente de la dificultad de encontrar una explicación absoluta, en muchas ocasiones me conformo con conocer qué causa originó el último y visible efecto, como si esta hazaña fuera más simple todavía. ¿Qué lleva a una persona a…? ¿Cómo se debe sentir para…? ¿Por qué ha…? O, lo que es lo mismo, ¿qué efecto, convertido en causa, causó esa causa que generó el último efecto? Sé que puede parecer quizás aún más loco (y posiblemente sea así) intentar deshacer ese camino, pero si tú también eres como yo y te gusta entender, seguro que siempre vas acompañado de un montón de preguntas que te ayudan a buscar respuestas donde otras personas sólo ven incomprensión.

Aún así, y aunque muchas veces consigamos resolver verdaderos misterios que se habían dado por perdidos, debemos aprender también a parar, ya que posiblemente alguna vez podamos quedarnos atrapados en un callejón sin salida por empeñarnos más y más en buscar la manera de atravesar un muro por el que nosotros no podemos pasar. Y, seamos sinceros, la vida es movimiento y dejar de vivirla por estar atascados en una incomprensible situación, no es el mejor de los planteamientos para disfrutar de ella al máximo. Debemos seguir adelante y hallar la manera de aceptar que, quizás, no encontraremos nunca la respuesta que buscamos o que, ahora, no es el momento o no estamos preparados para resolver nuestras dudas. Lo sé, no es nada fácil, pero tampoco es imposible.

Creo que, al final, por más que de manera natural seamos unos auténticos buscadores de respuestas, lo verdaderamente importante es que tengamos claro que toda acción produce una reacción, aunque no sepamos cuál es, de dónde viene ni dónde irá. Y tanto si indagamos en el pasado como si planeamos el futuro, deberíamos gastar nuestra energía en el presente para hacer la mejor de las acciones y esperar así que, de corazón, sus reacciones sean igual de buenas o mejores aún.

¿Qué efecto te gustaría crear? Si es amor, llena las causas de abrazos, besos y cariño. Si es comprensión, llénalas de empatía, de escuchar y de compartir. Si es respeto, deja ser, permite y acepta. Quizás no puedas descubrir qué consecuencias están teniendo todas y cada una de tus acciones pero sí que sabes que gracias a la ley de causa y efecto, los resultados se expanden imparables, como las ondas provocadas por una gota que cae sobre el agua, y lo hacen más allá de lo que puedas llegar a imaginar. No puedes controlar el efecto pero sí la causa que generas tú, así que céntrate en aquello que quieres de verdad, que te haga feliz, que construya un mundo mejor para todos y apóyalo siempre al máximo. Porque de lo bueno surge lo bueno y si queremos que haya más de ello, está en nuestras manos plantar sólo semillas de lo mejor.

Te escribo un abrazo que como causa espero que genere un gran efecto lleno de amor,

Maria

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4 comentarios sobre “Causa y efecto

  1. ¡Hola, Maria!
    ¡Tu artículo de hoy ha causado un gran efecto en mí! Creo que algunas veces no podremos llegar a comprender ciertas cosas por más que nos esforcemos. Como bien dices, nos puede resultar muy útil aprender a aceptarlo para que la búsqueda de ciertas respuestas no consuma todas nuestras energías.
    Al fin y al cabo, se trata de poder vivir un poco mejor, y quizás en algunas ocasiones la respuesta es aceptar que no hay respuesta (¡que filosófico que me ha quedado!).
    Muchas gracias por tus reflexiones, la verdad es que invitan a pensar sobre muchas cosas.
    Te escribo un gran abrazo que espero que tenga un gran efecto en ti y en todos en Escribiendo Un Abrazo.
    Marc

    • ¡Muchísimas gracias por ese gran abrazo! 😀 Estoy segurísima de que ha generado un gran efecto lleno de cariño, ¡me encanta! Y Marc en modo filosófico mola un montón 😛 Siempre que quieras, ¡estaremos encantadísimos de leerte!

      Estoy totalmente de acuerdo contigo cuando dices que de lo que se trata es de vivir mejor y, para ello, a veces debemos aceptar que no podremos conocer algunas respuestas. Aún así, no siempre consigo dejar de lado ciertas incógnitas, pero voy aprendiendo, jeje 😛 ¿Y tú, cómo lo haces?

      ¡Me alegro mucho de que este abrazo escrito haya causado un gran efecto en ti! Gracias por todos y cada uno de tus comentarios y por estar siempre aquí 😀

      ¡Ahí va otro abrazo graaaaande!

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